¡Feliz Año Nuevo! Los comienzos siempre nos transmiten ilusión, motivación, ganas de empezar bien desde el principio… pero también nos invade la curiosidad, la intriga y el miedo a lo desconocido. Este es el primer artículo del 2017 en este Blog y me gustaría poder empezarlo como se merece. ¿Y qué mejor manera hay de empezar el día que con un buen desayuno?

¿Qué significa desayunar bien?

“Desayunar bien es una de las claves para llevar a cabo una correcta rutina alimentaria”. Esta frase la repetimos muchísimo los nutricionistas, pero ¿qué estamos queriendo decir con ello? Que la clave para alimentarnos bien durante el día es realizar un desayuno completo. El desayuno debe constar de: 1 pieza de fruta fresca + 1 ración de cereales integrales + 1 pequeña cantidad de proteína. Ahora, vamos a transformar esta recomendación en desayunos reales, pero ¿qué son mejores, los desayunos salados o los dulces?

¿Qué nos aporta un desayuno dulce?

desayunos saladosUn desayuno dulce nos aporta energía, pero a corto plazo. De esta manera, es posible que a media mañana sintamos esa falta de energía. En ese momento, puede que el cuerpo – y más la mente – nos pida un poco de azúcar. Este círculo puede estar repitiéndose durante todo el día. Si mantenemos estos picos altos y bajos de azúcar en sangre durante mucho tiempo, puede derivar en un principio de diabetes o en cierta intolerancia a la glucosa.

¿Una solución? Tomar esos azúcares (ya sean cereales de desayuno, pan, galletas, tostadas…) en su forma integral. Ese aporte de fibra extra hará que asimilemos el azúcar de manera más progresiva. Una pieza de fruta y un alimento proteico (un lácteo, por ejemplo) nos ayudará a completar este desayuno dulce de una manera más saludable.

Las ventajas de los desayunos salados:

  • Evitaremos tener picos altos y bajos de glucosa en sangre durante todo el día. De esta manera, nuestro cuerpo no nos pedirá alimentos ricos en azúcar continuamente.
  • Dispondremos de una mayor variedad de alimentos para combinarlos en nuestros desayunos salados. Cuanto más variada sea nuestra dieta, ¡mejor que mejor!
  • Consumiremos menos alimentos ricos en azúcares que si tomáramos un desayuno dulce.

Veamos algunos ejemplos de desayunos salados:desayunos salados

  1. Focaccia con queso crema, salmón silvestre y rúcula + Un zumo verde.
  2. Tostada de aguacate con huevo escalfado y semillas de lino + Un vaso de bebida de avena.
  3. Pan con tomate, aceite de oliva y jamón serrano + Té negro.
  4. Sándwich de aguacate con salmón + Café con bebida de almendra.

Dale el mejor comienzo a tu día y… ¡Cómete la Vida!

*Imagen del desayuno dulce obtenida de www.alvilardan.com.